Michelle, participante de Atzion, Agosto 2015


Como acostumbro a ir todos los fines de semana a ver fútbol en Uruguay, la experiencia de ver un partido en Israel era una de las cosas que tenía pendientes para hacer.

Poco después de un mes de haber llegado, tuve la oportunidad de ir al Estadio Teddy Kollek a ver un partido entre Beitar Yerushalaim y Hapoel Tel Aviv junto a tres amigos del Ulpán: un argentino, un húngaro y un ruso. Adentro de la cancha no hubo mucha emoción, los 90 minutos terminaron en un 0 a 0 para el olvido. Pero en las tribunas hubo varias cosas que me sorprendieron.michelle

Los problemas entre las hinchadas y la policía no son una novedad en Latinoamérica. Sin embargo, en Israel, me sorprendí cuando un imperceptible disturbio en una tribuna hizo que un policía pida permiso, se abra paso, llegue hasta la persona que comenzó con el problema y lo invite a retirarse. Así es como correspondería que sea en cualquier lado, pero me llamó la atención el respeto a la autoridad que se tiene en estos lados, y que tanta falta hace del otro lado del Atlántico.

Los “garinim” son un clásico israelí, y en las tribunas no hay quien no los esté comiendo.

También me sorprendió que adentro del estadio, por más que sea abierto, no está permitido fumar. Hay un sector especial para eso, lejos de las butacas.

Estas son algunas de las cosas que llamaron mi atención en esta nueva experiencia, aunque este país no deja de sorprenderme día a día

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